martes, 31 de mayo de 2011

Los Quitapenas y Yo lo vi en el Parque Rivadavia.



Yo lo vi y Los Quitapenas en Parque Lezama en 1992.
















AGUANTE MURGA EN OCTUBRE DEL 92.

Yo lo vi en Jean Jaures




Los Quitapenas entrando, el auditorio de ATE y el Gallego bailando luciendo la levita de Los Herederos de Palermo.




















Revista La Maga
Miércoles 30 de septiembre de 1992.
“Aguante murga”
Los próximos viernes 2 y sábado 3 de octubre volverá a presentarse en ATE, Belgrano 2527, el espectáculo Aguante murga, que reúne, de la mano de Coco Romero a varias generaciones de murgueros porteños. El espectáculo está centrado en una parodia entre un murguero y la muerte. La muerte viene a buscar a la murga, el murguero le retruca con un recitador, un bombista, un cantor y un bailarín, y todo termina con un juego entre un murguero y la muerte: el bombo suena como un corazón. “Eso significa que mientras suene un bombo, la murga está viva”, sintetiza Romero. Este espectáculo ya se presentó a principio de septiembre y concluyó con los viejos murgueros cantando bajo la lluvia en medio de la avenida Belgrano. La cita es a las 21 hs. Y aguante murga.













AGUANTE MURGA EL ELENCO







Aguante murga final de fiesta






Saludos en el cierre de la presentación de "Aguante murga".













El Gallego Espiño Aguante murga

Rubén Visñoveski bandoneón y el Gallego Espiño cantando.


LOS QUITAPENAS Y DOS MÚSICOS




Pablo Cabezaz en bajo, Locatelli en acordeón y entran Los Quitapenas.




































Aguante murga y la vieja guardia porteña.

Nito Chadrés en bombo con platillo, Bebe Lamas cantor de entrada y retirada, Eduardo Pérez cantor de crítica.









































AGUANTE MURGA LOS TITERES



Mariana Brodiano

Héctor Barreiro




sábado, 28 de mayo de 2011

AGUANTE MURGA algo de Historia

La idea de este espectáculo surgió después de escuchar a Javier Villafañe contar que el siempre estaba haciendo algo, levantarse temprano para escribir y acostarse tarde compartiendo vida con sus amigos, si la muerte viene a buscarte si estás ocupado se lleva alguien que no hace nada, esa era su reflexión. El concepto lo tomo de un cuento popular latinoamericano donde la muerte viene a buscar a María, llega y pregunta por ella y le responden que estas cosechando y la parca se lleva al primero que encuentra, y así sigue el cuento, nunca la puede encontrar quieta y así se olvida de María y sigue su camino. Me gusto la idea de dar respuesta a la muerte desde la murga: una canción, un recitado, el baile, el bombo, se lo planteé a Tato Serrano por entonces poeta murguero que era parte del proyecto y bajó la idea al papel. El texto se fue redondeando, y luego con la dirección de puesta se terminó de ajustar. El final de la obra lo resolvimos convenciendo a la muerte que lo mejor era sumarse a la murga. Esta idea además de lo artístico y conceptual fue importante para mí, por la unión y participación de murgueros de la vieja guardia como Nito Chadrés, Eduardo Pérez (Nariz), Armando, al Bebe Lamas, y como representante de la nueva generación el Gallego Espiño, el aporte y búsqueda de un camino con Los Quitapenas que transitaban su segundo año de vida. La incorporación de los títeres (otra disciplina que quiero), para el ciclo contamos con los titiriteros Mariana Brodiano (además Quitapenas) y Héctor Barreiro que le dieron vida a los dos personajes, Presentador y Muerte. El grupo musical Yo lo vi músicos amigos, Marcial Sarandeces en guitarra y José Bale en percusión. La plástica y el arte de difusión a cargo de Cristina Arraga, esa fue la apuesta en los 90, la música, la murga, la plástica, los títeres, la poesía y el cruce generacional de nuestros artistas del carnaval.





José Balé percusión, Marcial Sarandeces guitarra, Yo lo vi: Andi Grimsditch, Tato Serrano, Pablo Cabezaz, Julito Locatelli.

























La muerte como siempre viene a buscar a la murga, esta le presenta batalla con el bombo, algún cantor, el baile, un poema, los mismo da, todo es bueno para ahuyentarla. Mientras suene un bombo esto sigue... AGUANTE MURGA.










Diario Clarín
Sección Bordoneos 29 de agosto de 1992.
Coco Romero es músico, titiritero e investigador de la cultura popular. Estudioso del fenómeno de la murga porteña. Romero esta haciendo un trabajo antropológico desde la década del 30 hasta nuestros días. Por su parte, tiene a su cargo el Taller de Murga Los Quitapenas, que funciona en el Centro Cultural Ricardo Rojas. Esta noche y el domingo adelantará algunos de sus trabajos junto al centro Murga Yo lo vi, en un show que tituló Aguante murga, con la presentación de Tato Serrano en bombo y coros, Pablo Cabezaz en bajo, Julio Locatelli en acordeón, Andrés Grimsdith en flauta traversa y el mismo Coco Romero en guitarra y voz. Será en el Auditorio de ATE (Belgrano 2533) a las 21 hs.






















1992 "La murga quiere mostrar que vive"

Diario Popular. Hechos de la semana. Buenos Aires, domingo 23 de agosto de 1992.La murga quiere mostrar que vive por José Torres.
Domingo 23 de agosto de 1992, Buenos Aires. Diario Popular.

Las murgas porteñas responden al llamado del bombo, se convocan cuando el bombo suena. Como en la época virreinal, con el retumbar bullicioso de los tambores negros, como a principio de este siglo, alojando en su seno a los inmigrantes despreciados por la oligarquía. Como cada carnaval de estos últimos tiempos, renovando año a año el ritual festivo y la magia de brindar alegría desde algún rincón de la ciudad. Las murgas acompañaron la historia de nuestro país, se formaron con él, y demás supieron de prohibiciones según el humor del gobierno de turno. En 1771 el virrey Vértiz, “restringió los bailes de carnaval a lugares cerrados para evitar los escándalos callejeros que producían los negros al toque del tambor”, relata “carnaval porteño, una historia en historieta que plasmó Enrique Breccia con la inspiración del murguero Coco Romero.
Antes, mas alegres
De la crónica histórica surge que los porteños en el siglo pasado eran mucho mas divertidos que en la actualidad, según el testimonio de un versificador de la época, quien cuenta que cuando “asoma el carnaval y no sosiega la gente. Adiós buenas costumbres y cultura. Hombres, mujeres, niños, viejos, mozos, prepárense a la lid encarnizada. Entonces ves raudales espumosos bajar desde las altas azoteas inundando las calles torrentosas”.
“Al parecer el tema era tomado muy seriamente, porque en el año 1863 se dictó el Reglamento para Comparsas, que en su artículo 3ª postulaba que “en el Departamento de Policía se abrirá un registro en que se anotará el nombre y apellido de cada individuo que solicite usar careta, y la calle y número de su domicilio”.
Pero en carnaval todo se podía. Ni Sarmiento se salvo de la burla de “Los Habitantes de la Luna”, una popular murga de la época que mandó a imprimir medallas de estaño con su caricatura.
En 1901 se va asomando la murga picaresca y la copla de doble sentido, las que en los años 20 eran retratadas por Enrique González Tuñón con la siguiente frase: “el carnaval apareció en el suburbio vestido de arpillera. Una murga ante, constituida por los herederos del compadraje, le Salió al encuentro redoblando en las latas vacías una copla picaresca aprendida en el baldío…”.
A partir del 40 las murgas reas van tomando características especiales. Los instrumentos melódicos van desapareciendo, dando paso al bombo con platillo de bronce. Se mantiene la crítica social, la copla picaresca de doble sentido y el baile.
Los herederos de esas murgas y comparsas de antaño, los murgueros de los 80-90, se reconocen en los versos del músico Alejandro del Prado, quien le rindió su homenaje en “la murguita de Villa Real”, se reunirán el próximo fin de semana (sábado 29 y domingo 30) en el Auditorio de la asociación de Trabajadores del Estado (ATE), de Belgrano 2533, Capital Federal.
El motivo de este encuentro es la convocatoria efectuada por Coco Romero y el Centro Murgas “Yo lo vi”, para gestar el espectáculo “AGUANTE MURGA” del que participarán murgueros históricos del barrio de Palermo, titiriteros, pintores, la murga invitada “Los Quitapenas” del Centro Cultural Ricardo Rojas y algunas sorpresas más.
Coco Romero, músico, titiritero e investigador de la cultura popular, quien fuera integrante del grupo “La Fuente” entre los años 78-83, explicó a HECHOS algunas particularidades del fenómeno de las murgas porteñas. Sostiene que “a pesar de la destrucción de los barrios, la MURGA está vivita y coleando. Existen personas que forman parte de la leyenda (como Nito Chadrés, como Nariz que fueron los precursores y han dejado elementos y rasgos que aporta a las agrupaciones carnavaleras actuales. Estos personajes reales viven la murga: suena un bombo y ellos vuelven a vivir…”
La cultura popular a veces adopta estrategias de repliegue, de desaparecer misteriosamente y luego reaparecer por otros lados, con otra forma. Romero explica que “se da el caso que una murga se separa y se forman dos y de ésa se forma otra más, y así se reproducen. Lo que se da ahora es la unión generacional, y además, a partir de la democracia apareció la mujer, y la murga dejó de ser machista. Nuestras murgas tienen 100 integrantes, donde están mezclados los maletas y los buenos. Su dinámica siempre ha sido un esquema de un cancionero: la presentación, en el medio la crítica y después, la retirada”.
Toda esta gente forma parte de una teatralidad callejera, no estudiada ni aprovechada. “Hay cientos de canciones que no han sido jamás grabadas, que se transmiten oralmente, y que al morir cualquiera de los grandes murgueros, se pierde para siempre”, señala.
En la actualidad exciten en Capital Federal 8 a 10 murgas que van fluctuando en sus apariciones públicas y que cuentan con distintas experiencias y trayectoria artística.
“De Los Mocosos de Liniers”, “Los Caprichosos de Liniers”, Los Caprichosos de Liniers”, “Los Viciosos de Almagro”, “Los Elegantes de Palermo”, “Los Herederos de Palermo”, “Los Elegantes de la Paternal”, “Los Mimados de la Paternal”, “Los Fantoches de San Cristóbal”, “Los Reyes del Movimiento de Saavedra”, “Los Curdelas de Saavedra”, “Los Ases de Villa Soldati”, el recorrido es colorido y en él siempre dicen presente los más tradicionales barrios porteños.
Aguante…
Coco Romero cuenta que preparó un guión sobre unas reflexiones que hay entre la Muerte y el Murguero, tomado de la cuentística popular. Confiesa que desde que es pibe siempre escuchó que la murga se murió, que no existe, pero se empeña en desmentir esta versión con el siguiente relato: “La Muerte como siempre viene a buscar a la Muerte y ésta le presenta batalla con el bombo. Algún cantor, el baile, un poema, lo mismo da, todo es bueno para ahuyentarla. Mientas suene un bombo. Que es como el latido de un corazón, esto sigue… AGUANTE MURGA”.
Aclara que “cuando uno está ocupado haciendo cosas, la muerte se va a buscar historias más resignadas. Si la murga está en acción, esa es la mejor pelea para que la MUERTE no se la lleve…” y no le falta razón.
Señor Vecino, por favor, afine su oído, tal vez un bombo con platillo esté sonando en el barrio. No se resista a la magia de su llamado.

viernes, 27 de mayo de 2011

COCO ROMERO Y EL CENTRO MURGA YO LO VI, 1992-1996.

Centro Murga Yo lo vi: Pablo Cabezaz, bajo; Coco Romero, guitarra; Tato Serrano, bombo de murga; Andi Grimsditch, flauta traversa y Julito Locatelli acordeón en el patio de Jean Jaurés 72. Foto de Maximiliano Vernazza. Tapa del casette del primer demo, lado A: Aun fenómeno (J. Mancini- C. Romero) lado B: Pincelada murguera (A. Chadrés- C. Romero) y LLegó el murgón (anónimo- C. Romero).


Abril 92.Hacia fines de 1991 le doy forma definitiva a la nueva formación el Centro murga “Yo lo vi”, comencé a reunir en torno a la idea a músicos, murgueros, poetas y artistas plásticos, para plasmar una sonoridad recreando el imaginario de la murga porteña y su entorno, el carnaval.
El nombre “Yo lo vi” tenía doble significado, el primero que me había gustado y despertado la idea era el personaje del dibujante Adolfo Mazzone, un niño que aparecía en el remate de la historieta anunciando: yo lo vi, yo lo vi…. De pibe disfruté de otros personajes de este creador argentino: Capicúa, Piantadino, Batilio y Fiaquini entre otros. El segundo era que esa idea que quería llevar adelante con la murga la había visto.
El término "Centro Murga" me gustaba como sonaba, una licencia poética, tuve por entonces críticas de quienes me planteaban que eso no era un centro murga, tenían razón, no lo era. Pero el nombre tenía una carga simbólica importante.
Debutamos en el mes de febrero del 92, en abril grabamos un demo, con una formación definida en cuanto lo instrumental – guitarra criolla, acordeón, instrumento que me interesaba sumar a esta sonoridad, el bajo y el bombo con platillo de bronce crudo de la murga porteña. La grabación la realizamos en el estudio de Parera, por entonces estaba en el barrio de Palermo.
El querido Eduardo Villalba (Blues) toco el bajo, Alejandro Franov (Súper) el acordeón, los temas fueron “A un fenómeno” de Guigue Mancini, “Pincelada murguera” de Ada Chadrés, ambos poetas murgueros y “Llego el murgón”, un recitado tradicional (anónimo) que transformé en canción. Las tres canciones quedaron registradas y fueron la base del futuro CD.
Los meses siguientes actuamos junto a Los Quitapenas en centros culturales barriales. En agosto y octubre presentamos un espectáculo integral de música, títeres, murgueros de la vieja guardia y la joven murga del Rojas que ya lucía su personalidad.
El espectáculo se llamó “Aguante murga”, para entonces la formación era: Julito Locatelli en acordeón, Andy Grimsditch en flauta, Pablo Cabezaz en bajo, Tato Serrano en bombo de murga, canto y baile y yo con mi guitarra y el canto.
Las presentaciones fueron en Auditorio de ATE, bastión indiscutido de la movida murguera en los 90, habría que hacer un repaso de todos los que tocamos allí encarando el género murga- canción. Terminamos ese año haciendo programas radiales y algo de televisión.