lunes, 24 de octubre de 2016

Coco Romero presentó un libro y CD OLAVARRÍA octubre 2016

Diario de Olavarría  
                                                                                                                                                                        22 de Octubre de 2016
ESPECTÁCULOS
Coco Romero presentó un libro y un CD, y analizó el rol de las murgas
"Cuando el pueblo puede verbalizar lo que está viendo, gana conciencia"
Coco Romero es sinónimo de carnaval. Durante toda su vida se ha desarrollado como músico, compositor, investigador y gestor cultural. A través de su trabajo de promoción y divulgación ha inspirado a miles de jóvenes murguistas de todo el país, y en el día de ayer brindó una charla en el patio del Centro Cultural San José para cerca de un centenar de personas que se fueron teniendo otra mirada sobre esta expresión cultural.

En la oportunidad presentó su libro "Talleres de murga de Rojas" y el CD "Carta de Momo", y brindó una mirada sobre la historia de la murga, su desarrollo y la situación actual como instituciones de educación no formal. En diálogo con EL POPULAR Medios destacó el rol de Arrebatando Lágrimas en Olavarría, a la que consideró "un paso adelante de la general".

-¿Cómo surge esta naturaleza murguera de fomentar el pensamiento crítico a través del arte?

-La "idea de la carta de Momo" es algo que a mí me resulta fascinante y por lo cual le dedicado 40 años de mi vida: Momo es una deidad alegórica echada del Olimpo de los dioses por criticar. La realidad es que nadie se banca la crítica, ni los poderosos ni yo. Esa actitud es la que a vos te confronta, la que te hace pensar si tiene razón o no. Lo que me parece interesante del mundo del carnaval es que Momo sea símbolo para un montón de personas que aceptan que la crítica hay que saber recibirla y aprender de ella. Al mismo tiempo, todos metidos en un utópico mundo del carnaval donde todos somos iguales.

En la murga esencialmente el bombo convive con la palabra. Para mí eso es murga. Hay tiempo para bailar, hay tiempo para cantar y hay tiempo para pensar adónde vamos, quiénes somos y qué queremos. Si el bombo tapa eso, estamos fritos.

-No solamente es aprender a recibir una crítica, sino también a hacer una crítica...

-Hay que encontrar en este espacio festivo el humor como parte de la gracia. La murga es un fenómeno cultural que llega del sur de España, puntualmente la que nos interesa nosotros es la de Cádiz. Cada vez que el intendente de Cádiz se sienta adelante de la murga le dan para que tome, guarde, y él ni se mosquea, porque aprendió a escuchar la crítica. Después de terminar, todo vuelve a la normalidad. Pero ese momento fue útil para el que cantó, para el que recibió y para todos los que lo escucharon. Cuando el pueblo puede verbalizar lo que está viendo, gana conciencia. Si no dice lo que piensa, sonó.

-¿Cómo ves el caso de Olavarría con Arrebatando Lágrimas convertida en una mutual?

-Los conozco y los quiero mucho, incluso para sus 15 años vine a cantar unas canciones. En cada espacio que pude en estos últimos dos años valoré algo distintivo que han generado y que a mí me parece un paso adelante: generar un espacio civil, una mutual. Esto lo separa por unos cuantos kilómetros de la general. Es una vuelta de tuerca más.

Me gusta su estética, me gusta su preocupación y me gusta mucho la escuela que están haciendo. Para mí se acabó la murga del puntero político o puntero de fútbol. La murga es otra cosa y por eso creo que los directores de murga deben estar bien formados.

- La murga es expresión popular, ¿qué se palpa en este momento?

-Para mí busca marcar un camino distinto. Que en el espacio de las murgas los pibes aprendan a leer y escribir, canten, pinten y respeten al semejante. Sería lo básico, pero en esta sociedad no está. Acá hay un problema muy serio desde hace 50 años. Que medio país esté fuera del sistema es grave. El que sabe leer le tiene que enseñar que no sabe, es así. Por eso el dispositivo artístico de la murga permite un colectivo de educación no formal interesante. La murga tiene que ocupar un espacio que hoy no lo está ocupando nadie. Por ejemplo, me remito a lo meramente musical, que los pibes no canten la escuela me parece un pecado. El pueblo tiene que afinar. Y cuando ya afinas, el pueblo tiene que conocer otras palabras. Los conflictos más serios que están pasando son limitaciones educativas de un sistema al que no le interesó que no formáramos. Háganse cargo. No hay que hacer encuestas ni nada, vos lo palpas. Lo ves hasta en la cuestión más cotidiana, en el lenguaje más acotado.

En la murga esencialmente el bombo convive con la palabra. Para mí eso es murga. Si vas con un chico y estás tres horas tocando el bombo, sonaste. Porque el bombo mata palabra. Yo creo que con todo esto la murga va ser útil para el día mañana. Porque no me interesa que los pibes hagan murga toda la vida. Si esa persona estuvo de ese lado, cantando, bailando, se va formando.




Historiador e investigador, Romero es uno de los referentes más importantes de esta expresión popular.